Croacia, cuadernos de un país
Zagreb relatada por sus estatuas, el color de los mercados y las callecitas; Zadar con su órgano en el mar, las fortalezas medievales, las playas, las islas, los tesoros arqueológicos, las huellas de la guerra, los milagros, las leyendas son algunas de las hebras que se entretejen en el tapiz de este libro, fruto de muchos viajes con el oído atento. Así, el libro presta lugar a las historias pequeñitas tanto como a la monumentalidad de los romanos que por allí anduvieron. La enorme montaña, la inmensidad del mar, las cifras globales, los grandes personajes de la cultura de ayer y de hoy, pero también la anciana de edad indefinible que en su corazón jamás salido de la pequeña aldea guarda toda la sabiduría del mundo.
Dijo Bartolomé De Vedia:
Después de su conmovedor libro Los croatas de la Argentina
Carmen Verlichak nos entrega un nuevo testimonio de
esa maravillosa sensibilidad suya para captar y transmitir
los ecos de la milenaria Croacia. En este caso nos habla de
una fascinante sucesión de destinos, que en realidad son sucesivos
caminos que ella misma ha recorrido muchas veces
y con diferentes miradas. Un paseo entre la variedad abigarrada
de un mercado a pleno sol le sirve a la autora, por
ejemplo, para hacernos vivir una experiencia singularmente
enriquecedora de meditación o de placentera contemplación.
Lo mismo ocurre cuando nos instala en la oscuridad conmemorativa
de la Puerta de Piedra de Zagreb, vestigio de las
murallas medievales.
El caminito de Veronika, escenario de un destino trágico
pero cotidiano e individual, le permite a Carmen Verlichak
pensar e iluminar la historia tanto como las arenas hoy desiertas
del coliseo romano en Pula, lugar al que fue invitada
recientemente como la única lingüista de Latinoamérica
cuando se desarrolló el Congreso Lingüístico de Pula. Las ruinas
de Salona, sede de la gobernación de Julio César, irrumpen
en el libro con tanta fuerza y claridad como las hayas
de la montaña de Zagreb. Por eso desfilan, en las sucesivas
páginas de la obra, los antiguos ilirios y los romanos, por eso
están allí los reyes croatas del medioevo, por eso emerge la
línea de fortalezas que se convirtió en escenario de un mundo
subyugante, entre historias reales de valientes y leyendas
desbordantes de imaginación y maravilla, en las que está viva
la memoria de morlacos, turcos y venecianos. Volver |
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