María Josefa Ezcurra, el amor prohibido de Belgrano
"La excelente novela histórica de Carmen Verlichak ha quedado ya instalada como un clásico en la literatura consagrada a Manuel Belgrano. En sus páginas cobran vida algunos episodios de la vida íntima del prócer que el imaginario social registró siempre como parte de un misterio en el que habrían confluido y convivido el drama pasional, los amores contrariados, los pactos ocultos, la guerra, el azar político, los enconos y hasta la sospecha de un crimen entre primos del cual sólo habría guardado memoria el aljibe de una vieja mansión familiar.
Con todos estos cabos sueltos, en los cuales nunca fue fácil separar la verdad del mito y la crónica de la pura leyenda, la autora ha creado una trama novelística aguerrida, tensa y apasionada, que atrae no sólo por su solidez narrativa sino también por su rico caudal de revelaciones humanas.
El libro intenta reconstruir el misterio apresado entre las paredes de la histórica casa que albergó buena parte de la vida de Belgrano y que aún hoy permanece en pie en uno de los barrios más antiguos del centro de Buenos Aires.
María Josefa Ezcurra, la heroína de la novela, era la hermana de Encarnación Ezcurra, la mujer de Juan Manuel de Rosas. En la casa de María Josefa se desarrollaban frecuentes tertulias que incluían a las mujeres y a los hombres más allegados al círculo íntimo del Restaurador. Por eso se decía que su casa era algo así como el asiento de un hipotético gobierno paralelo. La descripción que Carmen Verlichak ofrece de María Josefa es bastante diferente de la que nos brindó José Mármol en “Amalia”, tal vez porque en uno y otro caso hubo que responder a proyectos novelísticos distintos, referidos a la manera en que ciertas pasiones humanas suscitaban rechazos mayores o menores en la prejuiciosa Santa María de los Buenos Aires.
Con “María Josefa Ezcurra”, la novela y la historia se han dado la mano, una vez más, con resultados altamente positivos. Celebrémoslo.
Bartolomé de Vedia