| Historias íntimas de una inmigración
LOS CROATAS EN LA ARGENTINA
Por Carmen Verlichak-(Krividol Press)- 208 páginas-($ 30)
Domingo 20 de febrero de 2005 |
Cuando se habla del proceso inmigratorio que dio origen a la actual Argentina se pone el acento, muchas veces, en los flujos cuantitativos de las distintas corrientes nacionales que llegaron, históricamente, al Río de la Plata. Los investigadores suelen discutir sobre cuántos millones de españoles o de italianos arribaron a nuestro suelo durante los siglos XVIII y XIX. Y afirman, a veces, no sin razón, que los argentinos habitamos la única república "ítaloespañola" del planeta.
Pero la estimación sobre el volumen cuantitativo de cada una de las colectividades provenientes del fenómeno inmigratorio tropieza siempre con un obstáculo difícil de salvar. ¿Dónde se pone el límite cuando se hace esa estimación? ¿Se incluye estrictamente al número de los que llegaron como inmigrantes o se abarca también a sus descendientes? ¿Y qué ocurre con los que llegaron y luego regresaron a su país de origen? ¿Deben ser incluidos o no en la estadística total?
Por eso, tanto o más importante que investigar la dimensión cuantitativa de cada corriente inmigratoria es tal vez explorar su realidad cualitativa, su singularidad espiritual y cultural, su riqueza interior. Y eso es lo que ha hecho la escritora y periodista Carmen Verlichak en este trabajo de investigación sobre "los croatas de la Argentina", en el que ha intentado rastrear la huella de los inmigrantes de ese origen que llegaron a nuestro país a través del tiempo. Siempre se estimó en alrededor de 400.000 el número total de hijos de Croacia que vinieron a incorporarse a la sociedad argentina, pero la autora de este libro sin duda original no ha intentado hacer una reconstrucción integral y sistemática de ese proceso inmigratorio sino que ha preferido reunir diferentes historias de valor testimonial y cargadas de revelaciones humanas.
Entre los primeros croatas que arribaron al Río de la Plata figuran el jesuita Plantich o aquel Busaniche que en 1810 inauguró la rama sudamericana de ese origen. La afluencia creció a partir de 1870 e incluyó más tarde a grupos familiares caracterizados de la sociedad argentina, como los Mihanovich, los Ivanissevich, los Marinkovic y otros no menos notorios. A ellos se sumaron las familias croatas que llegaron en el siglo XX, con anterioridad o posterioridad a la finalización de la Segunda Guerra Mundial.
Verlichak, apelando a su fibra de novelista, ha reunido una serie de crónicas testimoniales que describen la experiencia vivida por diferentes inmigrantes de origen croata como parte de su traslado a la Argentina. Son historias personales, intransferibles, que le permiten a la autora ir delineando una suerte de visión intimista de la saga tejida por esos pioneros que traían en sus oídos el canto melodioso de las costas de Dalmacia o de las aguas del Danubio o tal vez las imágenes de Zagreb, de Dubrovnik o de la isla de Brac.
Los croatas en la Argentina es un libro de decisiva importancia para quienes deseen explorar los orígenes de una corriente inmigratoria claramente identificable dentro del conjunto de la tradición eslava, no sólo por su arraigada adhesión a la fe católica sino también porque aportó a la sociedad argentina cuotas inestimables de calidad moral y humana y un elevado espíritu de convivencia.
Bartolomé de Vedia
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