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Revista Ápice
Vida y cultura de Croacia
Por Raúl Lavalle (*)
Carmen Verlichak. Croacia; Cuadernos de un país. Buenos Aires, Krivodol Press, 2009, 194 pp.
La autora de este muy valioso libro es croata (su apellido se escribe en realidad Vrljičak, grafía que suele evitar, para comodidad editorial) pero creció y se formó en Argentina. Es, como dije, autora, aunque algunos capítulos fueron escritos por su hija Luz Espaïn. Muchos lectores conocen a Verlichak por obras anteriores (p. ej. María Josefa Ezcurra, el amor prohibido de Belgrano, 1999; en la línea que nos ocupa, Los croatas de
la Argentina
). Pido de antemano perdón por osar, distando mucho de ser conocedor en temas eslavos, escribir sobre este libro. Mi única disculpa será que algunos lectores se acercarán a él.
Primero, Croacia vuelco algo de lo aprendido es una tierra llena de historia. Allí estuvieron, entre muchos otros, griegos, romanos, ilirios; antes de ellos florecieron importantes culturas de épocas líticas y del bronce. Testimonio de la riqueza arqueológica son impresionantes restos (cf. por ejemplo pp. 145-148). También es un país con riquísimo folclore, en su música y danzas, en su lengua, en sus tradiciones, en sus leyendas. Estas últimas, como pasa en otros sitios, a veces no son tan confiables, pero poco importa a quienes tienen sensibilidad ante la belleza del relato popular. Y el viajero puede visitar antiquísimos e imponentes castillos, donde pasado y tradición aún viven. Además, con grata sorpresa me entero de que Marco Polo era en realidad Marko Pol, nacido en 1254 en la ciudad de Korcŭla, hijo de Nikola, un comerciante que partió hacia Oriente poco tiempo después junto a su hermano Mate” (p. 97). Más abajo: Tras un viaje de tres años en los que recorrieron Sumatra, el sur de
la India
, el océano Índico, el Golfo Pérsico, hasta el Estrecho de Ormuz, y el Mar Negro hasta Constantinopla, arribaron a Venecia, donde ningún habitante los reconoció. Deslumbraron a todos con las enormes riquezas traídas” (p. 98).
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Desfilan también en estas páginas notables personalidades. Algunas: el artista Ivan Meštrović, el cardenal Aloysius Stepinac, el presidente Tuđman (no quiero mencionar a algún sanguinario político “yugoslavo”). No pocas páginas están dedicadas a las recientes tragedias políticas; tales, el comunismo y la guerra balcánica. De todo se ocupa Verlichak con ánimo sereno y con erudito pero ameno cálamo. A veces entrevista a alguna de las figuras que visitó en Croacia; otras, nos da sus reflexiones personales; otras, busca alguna similitud con nuestro país; siempre prima el buen humor y la delicada mirada femenina (todo lo cual es siempre valorable en el género itinerarium). Por fin, el libro está ilustrado con buena cantidad de fotos en color y con dibujos de Tita Marincovich. Trae “Índice de nombres, lugares y términos” (p. 195), prólogo de Bartolomé de Vedia y palabras previas de Tonko Maroević; es esmerada la impresión. Recomiendo entonces vivamente este culto paseo por Split, Zagreb, el Adriático, Međugorje, Sarajevo, Bosnia, Eslavonia y otros sitios. Esos bienes culturales no son tan lejanos, porque a los croatas debemos la cravatte (cf. pp. 156-158) y ellos hasta tienen que ver con los morlacos del tango (cf. pp. 176-179).
(*) Raúl Lavalle es doctor en Letras y especialista en letras clásicas.
La Nación - Multimedia, 19/7/09
Croacia. Cuadernos de un país
De Carmen Verlichak. 200 páginas.
Krivodolpress
La escritora Carmen Verlichak presenta el continuador de su obra Los croatas en la Argentina. Esta vez, como su título indica, Croacia. Cuadernos de un país propone un recorrido por el país europeo a la manera de diario de viaje en el cual se fueron plasmando datos, impresiones, vivencias, sentimientos, lugares, recorridos, pensamientos y más, a medida que iba desandando kilómetros. Se consigue en librerías y para más información, consultar la Web www.carmenverlichak.com.ar
La Nación - Última página, 30/5/09
En Croacia, cuadernos de un país, Carmen Verlichak compendia 17 años de viajes a la tierra de sus padres. El libro, editado por Krivodol Press, habla de ese lugar y de sus inmigrantes, y mezcla historia con actualidad. Desde notas de viajes escritas en un tren hasta leyendas milenarias. Una buena guía de viaje, mental o real, que incluye 50 historias en 200 páginas, con fotografías y prólogo de Bartolomé de Vedia. La autora, periodista y escritora, publicó hace cuatro años otro libro sobre este tema, Los croatas de la A rgentina.
Inmigración y Literatura - 29/5/09
¿Existiría Croacia si no fuera por la Iglesia?
Croacia, cuadernos de un país, de Carmen Verlichak.
Buenos Aires, 27 May. 09 (AICA)
“Croacia. Cuadernos de un país” se titula un libro en el que en 53 pequeños capítulos distribuidos a lo largo de 200 páginas Carmen Verlichak compone, mediante gráciles pinceladas, un bello panorama de un más bello país que en su elegante franja que mira al Poniente se recuesta morosamente sobre el Adriático: la milenaria Croacia, heredera de los antiguos ilirios, de los soberbios romanos y de santos y guerreros medievales.
El único país que Juan Pablo II visitó tres veces, que recorrieron San Francisco de Asís y San Pablo, y que alguna vez fue llamado “Antemural de la Cristiandad”, según informa Bartolomé de Vedia en el prólogo que induce a leer el libro.
Por ello se explica la pregunta que se hace el director de “Glas Koncila”, el semanario que en Croacia leen los católicos y los que no lo son… “¿Existiría Croacia si no fuera por la Iglesia?
En una conversación con Carmen Verlichak, Ivan Miklenić enumeró cómo y cuánto le debe Croacia a la Iglesia, remontándose más de un milenio atrás, para llegar precisamente a esa pregunta.
Croacia. Cuadernos de un País, de Carmen Verlichak, autora de Los Croatas de la Argentina, tiene otros reportajes y opiniones. Y, por supuesto, no olvidó al cardenal Aloysius Stepinac, martirizado por el mariscal Tito, ni a los greco-católicos del norte de Zagreb.
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Zagreb relatada por sus estatuas, el color de los mercados y las callecitas; Zadar con su órgano en el mar, las fortalezas medievales, las playas y las islas de Dalmacia, los tesoros arqueológicos, las huellas de la guerra, los milagros, las leyendas son algunas de las hebras que se entretejen en el tapiz de este libro, fruto de muchos viajes con el oído atento.
Así, en el libro tienen lugar pequeñas historias, la monumentalidad de los romanos que por allí anduvieron, la enorme montaña, la inmensidad del mar, las cifras globales, los grandes personajes de la cultura de ayer y de hoy, pero también la anciana de edad indefinible que en su corazón jamás salido de la pequeña aldea guarda toda la sabiduría del mundo.
Split, Veliki Tabor, Žumberak, las islas Brijuni, Trogir, Pula, Brac, Korcula, Eslavonia, Sarajevo, Imotski y Vukovar son algunos de los lugares que los textos y las ilustraciones de este libro recorren. También Medugorje, con su más que polémica “aparición” de la Virgen…
Más información: josefaezcurra@hotmail.com, tel. (011) 4811-4566.+
La licenciada Carmen Vrljicak Verlichak nació en Madrid, recibió su Licenciatura en Letras con una tesis sobre Thomas Mann. Fue profesora universitaria, asesora literaria en la Biblioteca Nacional y nombrada académica del Museo General Belgrano. Es colaboradora, entre otros medios, de La Nación de Buenos Aires y el Vjesnik de Zagreb.
La Nación - Última página, 30/5/09
En Croacia, cuadernos de un país, Carmen Verlichak compendia 17 años de viajes a la tierra de sus padres. El libro, editado por Krivodol Press, habla de ese lugar y de sus inmigrantes, y mezcla historia con actualidad. Desde notas de viajes escritas en un tren hasta leyendas milenarias. Una buena guía de viaje, mental o real, que incluye 50 historias en 200 páginas, con fotografías y prólogo de Bartolomé de Vedia. La autora, periodista y escritora, publicó hace cuatro años otro libro sobre este tema, Los croatas de la A rgentina.
La Nación - ADN Cultura, 17/3/09
Un órgano ejecutado por el mar
Por Jorge Rouillon
El mar puede crear su propia música, siempre cambiante, novedosa, sorpresiva. Y una construcción muy ingeniosa, levantada en Zadar, Croacia, permite escuchar la expresión de este autor musical tan especial.
Unos blancos escalones de piedra a lo largo de unos sesenta metros descienden al mar a manera de cascadas; debajo de ellos hay tubos de polietileno de diferentes tamaños rematados por una especie de silbatos –son treinta y cinco– que por efecto del aire y el agua producen sonidos. Ese es el órgano que suena siempre, tal como siempre llegan las olas, en las madrugadas vacías y los atardeceres poblados.
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Fue concebido y realizado en 2005 por Nikola Basic, un arquitecto de esa ciudad. Desde entonces, los paseantes, los turistas, las señoras volviendo del mercado y los chicos del colegio suelen sentarse horas a escuchar la música de un ejecutante invisible. Es el Adriático quien decide, ya que si bien el arquitecto dispuso las cosas, las verdaderas ejecutantes de la música son, precisamente, las olas.
La obra recibió muchas distinciones, entre otras, el Cemex de México en 2006 y el primer premio de Europa para Proyectos de Espacios públicos, donde compitieron 207 obras de treinta y un países.
Esta curiosidad se puede apreciar en Croacia, cuadernos de un país, libro de Carmen Verlichak, con prólogo de Bartolomé de Vedia, que publicará a fines de marzo el sello editorial Krivodol Press.
Croacia da para mucho en esta obra de Verlichak, autora que ya escribió Los croatas en la Argentina. En este nuevo libro se habla de muchos temas: la Virgen de Medjugorje, los morlacos –que no son algunos billetes como se usa en nuestra habla popular, sino los exóticos habitantes de la zona de la antigua Dalmacia que no da al mar-, los Justos entre las Naciones (croatas que salvaron a judíos del Holocausto); la espléndida ciudad amurallada de Dubrovnik, recostada sobre el mar; Marco Polo, el incansable viajero que nació en una de las más de mil cien islas de Croacia en el Adriático; el coliseo romano de Pula, el mejor conservado del mundo; la aldea europea de las cigüeñas, los daños al patrimonio cultural de la última guerra, los monumentos protegidos de la Unesco, los fieles greco católicos, los ochenta lugares arqueológicos debajo del agua que se pueden visitar; la catedral más antigua de Europa, la de Split; la línea de fortalezas, algunas bien conservadas y otras en ruinas; el premio Nobel de Literatura Ivo Andric.
Y la iglesia de San Donato, la más fotografiada y más visitada del país, que tiene una planta circular, con tres ábsides: un majestuoso ejemplo de la arquitectura prerrománica del siglo IX, pero cuya base ya es del siglo IV. Celosa de los tesoros que alberga, esa iglesia guarda también el secreto de una acústica superlativa. Por eso cada año la eligen como escenario para el Festival Internacional de Música del Renacimiento Medieval. Quienes deseen conocer más datos, pueden escribir a croatasdelaargentina@hotmail.com.
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